dispuesto a ayudar cuando llegara el momento.
El padre Jerónimo, un sacerdote jesuita que predicaba fervientemente contra los pecados de la carne, pero que también dependía completamente de las donaciones generosas de familias adineradas como los Valverde. Beatriz comenzó a confesarse con él regularmente, revelando gradualmente detalles cuidadosamente seleccionados sobre la situación imposible en su matrimonio, sobre su esposo que ha caído en pecado grave, sobre su lucha moral entre sus deberes como esposa cristiana y su horror ante las atrocidades cometidas bajo su propio
techo. La viuda del capitán