versión de tu historia en la que yo era la mujer que llegó después.
—Pero tú llegaste cuando yo tenía once días.
—Lo sé.
—No recuerdo un mundo sin ti.
—Yo sí recuerdo uno sin ti.
Se quedó mirando sus manos.
—Y también recuerdo a Ana.
Aquello cambió el aire de la habitación.
—¿La querías?
—Mucho.
—Entonces ¿por qué borraste sus fotos?
—Porque cada vez que te parecías a ella, me recordaba que algún día ibas a preguntar.
Las palabras fueron crueles.
Pero honestas.
Mi padre se levantó.
—Esto ya