—Tu padre biológico murió antes de que nacieras.
Lo miré.
—¿También me ocultaron eso?
—Sí.
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—¿Cuántas cosas más?
—Demasiadas.
No intentó justificarse.
Eso fue lo único que evitó que empezara a gritar de nuevo.
Abrí la carpeta.
Había una copia de mi acta de nacimiento original.
El nombre de Ana aparecía donde yo esperaba encontrar el de la mujer a la que había llamado mamá toda mi vida.
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Debajo había documentos relacionados con un fideicomiso.
No entendí casi nada.
Fechas.
Firmas.
Condiciones.
Una cantidad de dinero distribuida entre