PARTE 2 / LA ÚLTIMA VOLUNTAD

nosotros somos sus padres! ¡Esa propiedad debería pertenecernos!

El juez respondió con firmeza:

—La relación familiar no modifica por sí sola la titularidad de un inmueble.

Me mantuve inmóvil.

Durante doce años había escuchado a mis padres decir que nunca conseguiría nada sin ellos.

Ahora estaban frente a un documento que demostraba que mi abuelo había confiado en mí cuando ellos me dieron la espalda.

El abogado de mis padres se levantó.

—Su Señoría, mis clientes sostienen que la demandada abandonó la propiedad y que ellos asumieron sus gastos.

Abrí