MI MARIDO RECIBIÓ UNA PU-ÑA-LA-DA POR SU AM-AN-TE… Y TODAVÍA TUVO EL DESCARO DE PEDIRME QUE LE LIMPIARA Y LO CUIDARA. ESA MISMA NOCHE VOLÉ A PARÍS.

el alta hospitalaria.

La recuperación continuaría en su domicilio, con revisiones y fisioterapia.

La primera tarde en casa encontró todo exactamente como lo había dejado.

Excepto por mis cosas.

Mi ropa ya no estaba en los armarios.

Mis libros habían desaparecido de la biblioteca.

En el baño solo quedaban sus productos.

Sobre la mesa del comedor había una carpeta enviada por Daniel.

Documentación relativa al divorcio y a la separación patrimonial.

Adrian la abrió lentamente.

Entonces vio una fotografía que yo había dejado deliberadamente dentro.

Era la misma imagen del