primer día de obras del centro.
Los dos sonriendo frente a aquel local vacío.
En el reverso había escrito una frase:
«Construimos esto juntos. Ojalá hubiéramos sabido cuidarlo juntos también».
Adrian se sentó.
Miró la fotografía durante mucho tiempo.
Después marcó el número de Chloe.
Ella tardó varios intentos en responder.
—¿Qué quieres? —preguntó.
—Estoy en casa.
—Me alegro de que te hayan dado el alta.
—Necesito hablar contigo.
—Ahora no puedo, Adrian.
De fondo se escuchaban voces y música.
—¿Dónde estás?
—Fuera.
—¿Con quién?
Chloe suspiró.
—No empieces otra