apartó la mirada.
Ryan comprendió entonces que su amigo sabía mucho más de lo que había admitido.
—Dime una cosa —preguntó—. ¿Por qué una empresa creada hace ocho meses por Chloe ha estado cobrando honorarios de consultoría del centro?
—Son servicios de imagen y relaciones públicas.
—¿Qué servicios?
Adrian permaneció callado.
Ryan abrió la carpeta.
—Doscientos cuarenta mil euros en ocho meses, Adrian. Y no hemos encontrado informes, contratos de campañas ni resultados que justifiquen esos pagos.
—Eso es un asunto administrativo.
—Entonces tendrás que explicarlo a los auditores.
Adrian