intento de homicidio porque la evidencia no demostraba que hubiera querido dos ataques con cuchillo.
Eso importaba.
La justicia no debía exagerar para satisfacer mi dolor.
A la semana de hospitalización me trasladaron fuera de UCI.
Podía caminar pocos pasos.
Cada uno dolía.
También empezó otra parte que nadie ve en las historias rápidas.
La rehabilitación.
El miedo a bañarme sola.
El sobresalto cuando veía cuchillos.
El terror al escuchar llaves en una puerta.
Una noche una enfermera abrió una bandeja con cubiertos.
Vi un cuchillo de mesa.
Empecé a