Natalia no consiguió decidir qué hacer con ella.
Había leído aquellas palabras tantas veces que podía repetirlas de memoria.
Vanessa mintió. Adrian eligió creer. Vanessa preparó una escena. Adrian eligió un arma.
No había nada que corregir.
No había ningún culpable que añadir para hacer la historia más terrible.
Y, sin embargo, había algo que Maya no conseguía olvidar.
La grabadora.
Su tía le había hablado de ella en una ocasión, muchos años atrás, durante una de las pocas tardes en las que se había atrevido a contarle los detalles