querido matar a Natalia.
No había convertido la pérdida de los gemelos en una condena automática contra Adrian.
No había inventado una relación sexual que los mensajes no demostraban.
Había soportado la incertidumbre sin permitir que la incertidumbre borrara la verdad.
Maya dobló la carta.
—Voy a necesitar el nombre completo del técnico, el expediente y una autorización para consultar los documentos.
Teresa pareció aliviada.
—Lo tengo todo.
—Y una cosa más.
—¿Sí?
—Si esto resulta ser una acusación sin pruebas, no voy a utilizarlo para escribir una historia más