PARTE 1
A las 16:12, Carmen Valdés vio cómo su propio hijo arrojaba a la acera la fotografía de boda que ella había conservado durante 40 años, mientras la familia de su nuera metía sofás, cajas y maletas en su casa de Marbella como si ella ya no existiera.
Carmen tenía 70 años y llevaba casi media vida en aquella vivienda blanca de tejado de teja, buganvillas y una pequeña terraza orientada al Mediterráneo. Allí había criado a su único hijo, Álvaro. Allí había cuidado a su marido, Julián,