Me escondí en casa de mi vecina y vi llegar un camión de mudanzas con la familia de mi nuera. Mientras sacaban nuestra foto de boda y la dejaban junto a la basura, recordé lo que ella había dicho: “Con las cerraduras cambiadas será más difícil que monte una escena”. No lloré: llamé al 112. Entonces apareció un documento con mi firma.

maleta con la que supuestamente había viajado a Granada.

Su hijo palideció.

—Mamá…

Una agente se acercó.

—¿Es usted la propietaria?

—Sí.

—¿Ha autorizado esta mudanza?

Carmen señaló la caja de la acera.

—Ni la mudanza ni que tiren 40 años de mi vida.

El hombre de la carpeta trató de alejarse.

Irene llegó en ese preciso momento.

Revisó uno de los documentos que Rafael había entregado.

Su expresión cambió.

—Carmen —dijo en voz baja—, aquí aparece tu firma.

Carmen observó el papel.

Nunca lo había visto.

Y jamás lo