contigo.
—No tenemos nada que hablar.
—Sé que me odias.
—No te odio, Lily. Pero no quiero tenerte cerca.
Se llevó una mano al vientre.
—Estoy embarazada.
—Lo sé.
—El médico dice que necesito tranquilidad.
La observé.
Había algo terriblemente calculado en aquella visita, aunque no sabía si la idea había sido suya o de Ethan.
—Entonces deberías estar descansando, no viniendo a buscarme.
Lily empezó a llorar.
—Nunca quise destruir vuestra relación.
Sentí que algo se endurecía dentro de mí.
—¿Cuándo empezó?
Ella no respondió.
—Ethan dijo que fue