UNA SEMANA ANTES DE MI BODA, ENCONTRÉ UNA ECOGRAFÍA EN EL TRAJE DE MI PROMETIDO… Y LA MADRE NO ERA YO

un viaje de negocios. Y cuando descubrí la verdad, decidiste preocuparte por nuestra boda antes que por mí.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—He pensado en todo eso cada día.

—Entonces también deberías pensar en el dinero.

Bajó nuevamente la cabeza.

—Estoy colaborando con la investigación. Haré lo que me corresponda para reparar el daño.

Lo observé.

Aquel era el hombre al que había amado desde los veintidós años.

Conocía sus gestos, sus silencios y la pequeña cicatriz que tenía junto a la ceja.

Había sido mi compañero en