La mujer llevaba un vestido blanco sencillo y el hombre sostenía un pequeño ramo de flores.
Probablemente acababan de casarse.
Ella reía mientras él intentaba cargar dos maletas a la vez.
Los observé un instante.
Un año antes, aquella escena me habría destrozado.
Ese día simplemente les sonreí.
—Enhorabuena —les dije.
La joven me dio las gracias.
Y seguí caminando.
No sabía si algún día volvería a enamorarme.
No sabía si tendría hijos, si compraría otra casa o si encontraría a alguien con quien compartir mis mañanas.
Por primera vez,