entiendes cómo funcionan estas operaciones.
—Entiendo que aparece una firma falsa con mi nombre.
—Olivia, escúchame…
—Y tengo grabaciones de ti registrando mis documentos.
Ethan dejó de hablar.
Saqué el teléfono y reproduje unos segundos del vídeo.
Su propia voz llenó la habitación.
«Lo importante es que siga creyendo que el problema son sus labiales».
Apagué la pantalla.
—¿Quieres explicármelo?
Mi marido cerró los ojos.
—No quería llegar tan lejos.
—Pero llegaste.
—Debía dinero. Mucho dinero.
—¿Cuánto?
Tardó en responder.
—Casi ochocientos mil dólares.
Sentí que se me vaciaba el