de supermercado.
Era la cuidadora de Víctor.
—¿Qué está haciendo? —pregunté.
La mujer dio un salto.
—Estoy separando algunas cosas para preparar la comida.
—¿En su bolsa personal?
—A usted no le importa. Yo trabajo aquí.
Me acerqué y recuperé la bolsa.
—Pues acaba de dejar de trabajar aquí. Y si vuelve a llevarse alimentos o dinero, voy a presentar una denuncia.
La mujer comenzó a insultarme.
Víctor escuchaba desde su habitación, con el rostro desencajado.
Cuando finalmente se marchó, encontré algo debajo de los medicamentos que guardaba junto a