“¿Tan poco te importé que ni para comprar una casa entera en un lugar perdido te alcanzó?”, le pregunté a mi esposo cuando me entregó los documentos de media propiedad tras 12 años juntos. Él sonrió y dijo: “Ya verás lo que te espera”. Guardé las llaves y me fui. Al abrir aquella puerta, entendí por qué había insistido tanto en regalarme esa mitad… Advertisements

de supermercado.

Era la cuidadora de Víctor.

—¿Qué está haciendo? —pregunté.

La mujer dio un salto.

—Estoy separando algunas cosas para preparar la comida.

—¿En su bolsa personal?

—A usted no le importa. Yo trabajo aquí.

Me acerqué y recuperé la bolsa.

—Pues acaba de dejar de trabajar aquí. Y si vuelve a llevarse alimentos o dinero, voy a presentar una denuncia.

La mujer comenzó a insultarme.

Víctor escuchaba desde su habitación, con el rostro desencajado.

Cuando finalmente se marchó, encontré algo debajo de los medicamentos que guardaba junto a