por la crueldad de aquella pregunta.
—Ethan —respondí al fin—, tú me olvidaste mientras todavía dormías a mi lado.
4. LA VERDAD SOBRE LUCAS
Esa noche no hablamos durante la cena.
Lucas dejó un pequeño plato de judías frente a mí.
—No voy a pedirte que me cuentes lo que sientes.
—Bien.
—Pero sí necesito decirte algo.
Levanté la cabeza.
Parecía nervioso por primera vez.
—No vine aquí por casualidad.
Dejé los palillos.
—Lo imaginaba.
Lucas sacó de su cartera una fotografía antigua.
En ella aparecía una adolescente sonriente, sentada