EL DÍA QUE MI MARIDO DESCUBRIÓ QUE ERA HEREDERO DE UNA FORTUNA, ME CAMBIÓ POR SU PROMETIDA… Y YO LE PEDÍ OTRO HOMBRE

manos temblando al cambiarle los vendajes.

Las noches en que él me abrazaba mientras afuera nevaba.

—Tú eras mi familia, Ethan.

Una lágrima me cayó por la mejilla.

No la limpié.

—Y para ti yo era simplemente un lugar donde esconderte.

Él intentó tomarme la mano.

Retrocedí.

—Quiero compensarte.

—Entonces declara todo lo que sabes sobre los hombres que entraron en mi casa y sobre lo que hizo Grace. No protejas a nadie por su apellido.

—Lo haré.

—Y después déjame en paz.

Esta vez Ethan no intentó detenerme.

7.