EL DÍA QUE MI MARIDO DESCUBRIÓ QUE ERA HEREDERO DE UNA FORTUNA, ME CAMBIÓ POR SU PROMETIDA… Y YO LE PEDÍ OTRO HOMBRE

EL NOMBRE EN EL CONTRATO
La venta de la cosecha fue un éxito.

La cooperativa compró todo el arroz que habíamos conseguido salvar.

Por primera vez tenía suficiente dinero para reparar la casa, pagar mis deudas y reservar una parte para la siguiente siembra.

Pero había algo más.

Cuando Lucas me entregó la documentación, descubrí que el contrato estaba únicamente a mi nombre.

—¿Y tú? —pregunté—. Has trabajado tanto como yo.

—Acordamos un salario por el trabajo y la asesoría. Ya está contabilizado.

—Pero me ayudaste a encontrar compradores.

—Eso