ella y a su abuela. También me habló de su trabajo, sus viajes y su costumbre de resolver los problemas de todos sin pedir ayuda para los propios.
—Siempre ha tenido miedo de que la gente se acerque a él por su dinero —susurró cuando Lucas salió a buscar leña.
—A mí me preocupa más que no sepa cocinar.
Emily soltó una carcajada.
—Entonces sois perfectos el uno para el otro.
La primavera llegó con los campos verdes.
Habíamos instalado un sistema de riego más eficiente y firmado nuevos acuerdos