que jamás había escuchado.
Pulsó reproducir.
Primero oyó ruido de tráfico.
Después una respiración entrecortada.
Y finalmente, la voz de su esposa.
—Adrian… he tenido un accidente…
Una pausa.
—Estoy sangrando mucho. Tengo miedo.
Se escuchó una sirena.
—Por favor, contesta. No sé qué va a pasar con nuestro bebé…
La grabación terminó.
Adrian dejó caer el teléfono.
Recordó perfectamente aquella noche.
Clara había insistido en conducir hasta un mirador junto al mar.
Él había recibido varias llamadas de Evelyn durante el trayecto.
Clara había dicho, medio en broma:
—¿Ni