compromisos al día siguiente.
No fue a la oficina.
No atendió llamadas de sus socios.
Solo quería descubrir cómo había llegado a convertirse en aquel hombre.
Entonces Clara lo llamó.
—Cariño, reservé mesa para esta noche.
Adrian cerró los ojos.
—No voy a ir.
—¿Por qué? ¿Ocurrió algo?
—Evelyn perdió al bebé.
Hubo un silencio.
—Dios mío… Lo siento muchísimo.
Pero Adrian escuchó algo extraño en su voz.
No era sorpresa.
—Clara, ¿tú sabías que había tenido un accidente?
—¿Cómo iba a saberlo?
Él recordó aquella noche.
Clara había estado