FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

la mayoría de sus gestos.

No por crueldad.

Simplemente no quería volver a confundir gratitud con amor.

Una mañana, Adrian la encontró organizando varias carpetas.

—¿Vas a salir?

—Tengo que firmar unos documentos.

—Puedo llevarte.

—No hace falta.

Él observó la maleta abierta junto al armario.

El corazón le dio un vuelco.

—¿Te vas de viaje?

—Sí.

—¿Adónde?

—Al extranjero.

Adrian intentó sonreír.

—¿Unas vacaciones? Podemos ir juntos. Tal vez nos venga bien cambiar de ambiente.

—No son vacaciones.

Evelyn cerró la maleta.

—Voy a trabajar en un instituto de