desde el accidente, ambos pudieron permanecer juntos sin fingir que todo estaba bien.
8. La última noche
Faltaban dos días.
Evelyn había enviado casi todas sus pertenencias al nuevo apartamento que el instituto le proporcionaría.
Su habitación parecía la de una desconocida.
Adrian observó las estanterías vacías.
Solo quedaba una fotografía pequeña sobre la mesa.
Era la primera ecografía del bebé.
La tomó con cuidado.
—¿Puedo quedármela?
Evelyn se acercó.
Durante unos segundos miró aquella mancha borrosa que había representado todo un futuro.
—Sí.
Adrian pasó el pulgar por el