FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

observó durante unos segundos.

—Entonces déjame descubrir cómo conseguirlo.

Él bajó la mirada.

—Adiós, Evelyn.

—Adiós, Adrian.

No hubo último beso.

Ni abrazo.

Solo dos personas que habían compartido una vida y que ahora debían aprender a continuar por separado.

Evelyn subió al taxi.

Adrian permaneció en la acera hasta que el vehículo desapareció entre el tráfico.

Entonces comprendió que no había perdido a su esposa el día del divorcio.

La había perdido aquella noche en que decidió no contestar el teléfono.

10. Una vida que volvía a empezar
Seis