tan modesta. Has cambiado el rumbo del proyecto.
Al terminar la jornada, ambos salieron al jardín del instituto.
Era primavera.
Los árboles estaban cubiertos de flores.
—Hay algo que quiero preguntarte —dijo Ethan.
Evelyn lo miró con curiosidad.
—¿Qué ocurre?
Él dudó.
—¿Alguna vez has pensado en volver a enamorarte?
Evelyn guardó silencio.
La pregunta no le provocó miedo.
Eso ya era una victoria.
—Tal vez algún día.
Ethan sonrió.
—Entonces no tengo prisa.
Ella lo miró con ternura.
—Ethan…
—No tienes que responder nada. Me gusta trabajar contigo. Me