FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

una reunión importante.

Su equipo acababa de recibir financiación para desarrollar una nueva línea de investigación.

Por primera vez, un proyecto llevaría oficialmente su nombre como investigadora principal.

Dra. Evelyn Lane.

No señora Shaw.

No la esposa de Adrian.

No el reflejo de Clara Wells.

Simplemente Evelyn.

Epílogo: El último regalo
Un año después, Adrian vio el nombre de Evelyn en una revista científica internacional.

La fotografía mostraba a una mujer sonriente, rodeada de su equipo, frente a las instalaciones del instituto.

El titular anunciaba un avance prometedor en medicina