de nadie.
Ya no necesitaba contar los días que faltaban para ser libre.
Porque finalmente estaba viviendo una vida que le pertenecía.
Y aquel fue el único regalo que nadie podría volver a quitarle.
de nadie.
Ya no necesitaba contar los días que faltaban para ser libre.
Porque finalmente estaba viviendo una vida que le pertenecía.
Y aquel fue el único regalo que nadie podría volver a quitarle.