pantalla aparecía un mensaje:
«Han pasado 365 días desde que comenzaste tu nueva vida».
Evelyn contempló aquellas palabras.
Recordó a la mujer que, con las manos temblorosas, había entregado un acuerdo de divorcio a un hombre que ni siquiera se molestó en leerlo.
Entonces creyó que aquel documento era el final de su historia.
Pero se había equivocado.
Había sido el principio.
Desinstaló la aplicación, guardó el teléfono y apretó suavemente la mano de Ethan.
Por primera vez en muchos años, no esperaba una llamada, una disculpa ni el regreso