PARTE 2: LOS DIEZ MINUTOS DE DANTE – boughtat

rostro, comprendió inmediatamente.

—¿Dónde está Leo?

Comencé a llorar.

—Victoria se lo llevó.

Por primera vez vi al hombre más temido de Chicago perder completamente la compostura.

Sacó su teléfono.

—Encuentren a Victoria. Ahora.

Pero entonces Mia, que había estado revisando los documentos que Dante dejó en la cafetería, levantó lentamente la cabeza.

—Elena…

La miré.

—¿Qué?

Su rostro estaba completamente blanco.

—Hay algo en el contrato de tu padre.

Dante se quedó inmóvil.

Mia señaló una cláusula escrita en letra diminuta.

—Aquí dice que el matrimonio entre Dante y