Notaría?
—Quiero que dejen todo en orden —expliqué—. Si de verdad esperan morir esta semana, necesitamos instrucciones sobre su departamento, cuentas y pertenencias para evitar peleas después.
—¡Nosotros no vamos a morir esta semana! —gritó Ernesto.
Me llevé una mano al pecho.
—Pero anoche usted dijo que ya escuchaba “el llamado”.
—¡Era una forma de hablar!
Antes de que pudiera responder, sonó el timbre. Entró un fotógrafo con una cámara.
—¿También lo llamaste tú? —preguntó Ofelia.
—Claro. No tienen retratos recientes para el velorio.
Mi suegra empezó a gritar que
Después de asustar a mi hija diciendo que iba a morir por mi culpa, mi suegra quiso instalarse en mi casa; esa tarde dejó de fingir para siempre