quería bailar.
Escondía sus zapatillas.
Lloraba a puerta cerrada.
Y parecía compartir con Julián un secreto que no podía contarme.
Recordé la manera en que le había sujetado la manga.
Su voz suplicante.
La expresión de Julián cuando me vio.
Y sentí un miedo que apenas podía soportar.
No quería pensar mal de él.
Era nuestro amigo desde hacía treinta años.
Había cargado a Camila cuando era bebé.
Le había enseñado a andar en bicicleta.
Había celebrado cada uno de sus cumpleaños.
Pero también sabía que la confianza no debía