varios segundos no pudo hablar.
Finalmente murmuró:
—Porque no quería que se preocuparan.
Sentí que el corazón se me partía.
—Mi amor, somos tus padres.
Negó con la cabeza.
—Ustedes hicieron demasiado por mí.
La miré sin comprender.
Camila comenzó a hablar entre sollozos.
Nos contó que después del desmayo los médicos habían solicitado estudios adicionales.
Que habían detectado una alteración del ritmo cardíaco.
Y que le habían prohibido continuar con los entrenamientos intensos hasta determinar cómo controlar el problema.
También le explicaron que quizá podría volver a bailar.
Pero