si ya estaba preparada.
Le ofrecía acompañarla.
Le decía que podía estar presente cuando nos lo contara.
Incluso había intentado convencerla de que permitiera a los médicos comunicarse directamente con nosotros.
Pero Camila seguía posponiéndolo.
—Yo le decía que mañana —murmuró—. Siempre le decía que mañana.
Entonces recordé la conversación junto al automóvil.
«Me prometiste que ibas a hablar con ella».
Había interpretado aquellas palabras como una señal de algo terrible.
Pero Camila estaba suplicándole a Julián que la ayudara a encontrar una manera de hablar conmigo.
—¿Por qué le