médica relacionada con Camila debía comunicarse directamente con nosotros.
Y las decisiones sobre su atención debían tomarse con los especialistas y con nuestra participación.
También aprendimos a escuchar mejor a nuestra hija.
Porque el problema no era únicamente que hubiera guardado un secreto.
Era que había creído que decirnos la verdad podía destruir la felicidad de nuestra familia.
Y eso necesitaba cambiar.
Los meses siguientes fueron diferentes.
Camila comenzó a recibir seguimiento con un equipo especializado en cardiología.
Los médicos identificaron el tipo de arritmia y establecieron un plan de