EL MEJOR AMIGO DE MI ESPOSO LLEVABA A NUESTRA HIJA DE 16 AÑOS A SUS CLASES DE BALLET TRES VECES POR SEMANA. DE PRONTO, ELLA DEJÓ DE HABLARNOS, ESCONDIÓ SUS ZAPATILLAS Y COMENZÓ A LLORAR A PUERTA CERRADA. UN DÍA FUI A LA ACADEMIA SIN AVISAR Y DESCUBRÍ QUE MI HIJA NO ESTABA ALLÍ. CUANDO SU MAESTRA ME DIJO: «SEÑORA, ¿SU HIJA NO LE HA KARACONTADO LO QUE ESTÁ PASANDO?», SENTÍ QUE EL MUNDO SE ME VENÍA ENCIMA.

salón, había ocho alumnas de entre cinco y siete años.

Todas llevaban sus pequeños uniformes.

Algunas tenían el cabello recogido en chongos.

Otras todavía estaban intentando acomodarse las zapatillas.

Una niña practicaba una vuelta junto a la pared.

Perdió el equilibrio.

Y casi chocó contra una silla.

Camila abrió los ojos.

Después comenzó a reír.

—¡Cuidado!

La pequeña la miró.

—Es que todavía no me sale.

Camila se acercó.

—A mí tampoco me salía cuando tenía tu edad.

La niña abrió mucho los ojos.

—¿De verdad?

Mi hija asintió.

—Claro.