no significa guardar cualquier secreto.
Significa saber cuándo pedir ayuda.
Cuándo hablar.
Y cuándo una situación es demasiado importante para enfrentarla solos.
Una tarde Julián y yo nos quedamos conversando en el patio.
Camila estaba dentro de la casa con Mauricio.
Él me miró.
—Vero, ¿todavía te sientes mal por lo que pensaste de mí?
Suspiré.
—A veces.
Julián asintió.
—No tienes que fingir que no ocurrió.
Lo miré.
—Te conocía desde hacía treinta años.
—Lo sé.
—Y aun así imaginé lo peor.
Él permaneció callado unos segundos.
Después respondió: