joven obligada a demostrar que podía cumplir todos sus sueños.
Sino como ella misma.
Una muchacha que todavía tenía preguntas sobre su futuro.
Que seguía necesitando atención médica.
Que quizá algún día volvería a bailar de otra manera.
O quizá descubriría un camino completamente diferente.
Y que finalmente sabía algo que debimos haberle enseñado mucho antes.
Que ninguna enfermedad podía convertirla en una decepción.
Que ningún sueño perdido podía hacer que la quisiéramos menos.
Y que nunca tendría que protegernos de su dolor escondiéndolo detrás de una puerta cerrada.
Aquella