a Óscar.
Cuando mi papá, Alejandro, murió en un accidente automovilístico, ella culpó a mi madre, Elena.
Yo tenía nueve años.
Todavía recuerdo verla entrar a nuestra casa después del funeral y exigir los documentos de la propiedad.
—Esta casa la pagó mi hijo. No creas que vas a quedarte con todo.
Pero la casa pertenecía a mi madre desde antes del matrimonio.
Semanas después, mi abuela acusó a mamá de robarle unos aretes de oro.
Nunca apareció ninguna prueba, pero durante años la llamó ladrona delante de nuestros familiares.