PARTE 2: La noche en que Vivian dejó de esconders

instante, las conversaciones comenzaron a apagarse cerca de la entrada.

Un asistente anunció con voz solemne:

—¡El señor Gideon Ashford, presidente de Ashford Global!

Las puertas se abrieron.

Gideon apareció vestido con un esmoquin negro impecable.

Y caminando a su lado estaba yo.

Durante un segundo, nadie habló.

Sentí el peso de cientos de miradas sobre mi cuerpo. Mis manos temblaron ligeramente, pero Gideon no me apretó el brazo ni intentó guiarme. Me dejó caminar a mi propio ritmo.

Llevaba el vestido negro.

Mis cicatrices seguían allí.

No habían desaparecido