Salí de prisión después de casi 4 años por un fraude que nunca cometí. Mi esposo se quedó con mi empresa y mi propia hermana dejó de contestarme. Una anciana fue la única que me dio trabajo. Una noche preguntó: “¿Por qué estuviste en prisión?”. Se lo conté todo. Ella guardó silencio, sacó su teléfono y me mostró el mensaje que mi hermana jamás imaginó que yo vería.

—De Verónica.

No probaba por sí solo que hubiera cometido fraude, pero Ramiro encontró otra anomalía.

Según el expediente penal, Mariana había autorizado una transferencia a las 11:43 de la mañana del 18 de junio.

Ese día estaba en el hospital acompañando a su suegra durante un procedimiento.

Y recordó algo.

Verónica le había pedido su teléfono para “resolver un problema de nómina”.

Lo tuvo casi 2 horas.

Ramiro puso a Mariana en contacto con la abogada Sofía Barragán, quien comenzó a revisar si las nuevas evidencias podían respaldar