Salí de prisión después de casi 4 años por un fraude que nunca cometí. Mi esposo se quedó con mi empresa y mi propia hermana dejó de contestarme. Una anciana fue la única que me dio trabajo. Una noche preguntó: “¿Por qué estuviste en prisión?”. Se lo conté todo. Ella guardó silencio, sacó su teléfono y me mostró el mensaje que mi hermana jamás imaginó que yo vería.

un reconocimiento de inocencia.

Después localizaron a Julián Herrera, antiguo contador de la empresa.

Llegó a la reunión cargando una carpeta deteriorada.

—Debí hablar hace años.

Dentro había conciliaciones contables que mostraban que parte del dinero enviado a Grupo Arista terminaba en otra sociedad vinculada a Esteban.

Pero Julián guardaba algo todavía más grave.

Un acta de asamblea fechada el 14 de marzo, mediante la cual Mariana supuestamente cedía el 61% de sus acciones a Esteban.

Cada página llevaba su firma.

Mariana miró la fecha.

—Eso es imposible.

—¿Por qué? —