PARTE 2
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PARTE 2
Cuando llegaron los policías, Adrián cambió de rostro como quien se cambia la bata blanca.
Se arregló el cuello de la camisa, guardó las manos en los bolsillos y habló con una calma impecable.
—Oficiales, qué bueno que llegaron. Mi esposa tiene episodios de ansiedad. Mi madre ha estado dándole remedios herbales sin aprobación médica. Yo vine a detener esto.
Doña Teresa lo miró como si acabara de desconocer a su propio hijo.
—¿Perdón?
Adrián ni siquiera volteó hacia ella.