—Mamá, por favor. No empeores esto.
La doctora Ríos me observó desde la camilla.
—Valeria, ¿quieres escuchar o prefieres que cierre el audio?
—Quiero escuchar.
Mi hijo se movió dentro de mí, fuerte, como si también hubiera oído la mentira.
En la cámara, doña Teresa dejó la taza sobre una jardinera de concreto y levantó ambas manos.
—Yo no voy a cargar con esto —dijo.
Adrián dio un paso hacia ella.
—Mamá.
Pero algo en su tono la quebró. O quizá la despertó.
Ella abrió su bolsa y sacó varios