la sala: “Ya está. Lo dejé donde dijiste… Óscar, yo ya cumpli. Ahora tú cumple lo que me prometiste”.
Mariana salió de la cocina con un vaso de agua en la mano y el ceño fruncido, completamente confundida. —¿Qué es eso? Daniela, ¿a qué estás jugando?
—Esa es una grabación de hace dos horas, mamá —dijo Daniela, levantándose del sofá y acercándose a su madre—. Mientras estabas en el trabajo, la tía Leticia entró a este apartamento con su llave. Metió en tu bolso lo que creía que era una