En plena audiencia de divorcio, mientras él sonreía convencido de haberme dejado sin nada,

Álvaro se quedaba con la casa de Chamberí, varias inversiones y el control de Roldán Estrategia, la consultora que había convertido su apellido en una marca nacional. Lucía conservaba un piso antiguo en Argüelles y una cuenta personal modesta.

Lo que Álvaro no sabía era que, en la esquina de la mesa de la magistrada, había un sobre notarial que llevaba 3 años esperando aquel día.

Lucía había llegado al Juzgado de Familia de Madrid sin joyas llamativas, con un traje azul oscuro y una carpeta de cuero gastada. Su