no pidió que la obedeciera. Le mostró la resolución provisional, la estructura accionarial y el mandato revocado.
—Convoca un consejo extraordinario. No para elegirme a mí. Para decidir cómo mantener viva la empresa mientras los tribunales terminan su trabajo.
Samuel la miró largo rato.
—Tu abuelo me llamó 1 vez, hace años. Me dijo que una empresa no se demuestra cuando factura mucho, sino cuando llega el día en que su fundador ya no puede imponer su voluntad.
Lucía sintió un nudo en la garganta.
Eduardo seguía apareciendo en habitaciones