judiciales. Perdió los 4.
Las autoridades solicitaron documentación bancaria internacional. Los registros confirmaron las transferencias hacia Malta y su posterior dispersión. Lo que había empezado como un divorcio con una liquidación patrimonial agresiva terminó convertido en una investigación financiera mucho más amplia.
6 semanas después, el divorcio quedó formalizado.
Lucía recuperó el control de las participaciones familiares, los fondos identificados como desviados quedaron sujetos a las reclamaciones correspondientes y Álvaro conservó la vivienda de Chamberí, gravada por una deuda que él había ocultado incluso a su propio abogado. La investigación