padre biológico con su apariencia de valor premium y accesorios de lujo. Del otro, el padre de crianza, con las manos curtidas por el trabajo y la mirada llena de un conocimiento profundo sobre el joven que patinaba abajo. Era la confrontación entre el estatus y la esencia.
Marcos, desde el hielo, podía ver a ambos. El brillo del reloj de Daniel contrastaba con la mirada serena y alentadora de Tomás. En ese momento, la verdadera definición de éxito empezó a cristalizarse en la mente del adolescente.
La conversación incómoda